David Villa es feliz. «Muy feliz». El asturiano no puede ocultar que, tanto en la vertiente deportiva como personal, atraviesa por un momento especialmente dulce. «El mejor de mi vida». Y no sólo porque está explotando como futbolista y está mejorando todos sus registros goleadores, sino porque, además, disfruta de su recién nacida primera hija, Zaida, del cariño de los aficionados blanquinegros y de una ciudad que le «encanta», de la que le gusta «todo». Y es que el cariño es mutuo. El Guaje se siente tan a gusto en la capital del Turia y en el conjunto de Mestalla que, pese a sus 24 años, ya se atreve a afirmar que «me gustaría acabar mi carrera en el Valencia».
Menos de ocho meses han bastado para que el futbolista de Tuilla quiera echar raíces en la que ya considera como su «segunda casa». Un hogar que, gracias a SUPER, contempló ayer desde las alturas. «¡Qué bonito!», asegura de buenas a primeras. La vista, sin duda, vale la pena. Mestalla preside la amplia panorámica de una ciudad que se extiende a sus pies. Rendida. Igual que están los seguidores blanquinegros por sus actuaciones.
«¡Villa, Villa, Villa!», exclamaban las gradas del coliseo valencianista tras su gol ante el Barça. David no lo olvida. «Aunque no fuera la primera vez, cada vez que me acuerdo se me ponen los pelos de punta. Que 50.000 personas te den su cariño es impagable». El Guaje, por mucho que lo intente, no puede ocultar el tono melancólico de su discurso.
Las cuestiones meramente deportiva, eso sí, traen de vuelta al Villa de los terrenos de juego. «Que si el gol del otro día nos ha metido de lleno en la Liga. ¡Pues, claro! El Barcelona está muy fuerte, pero también nosotros. La Liga no se ha terminado, ni mucho menos», señala, desafiante, el de Tuilla. Y es que, cuando una vez se calza las botas, no parece tener límites. Sus palabras lo confirman. «Ojalá podamos ganar el título», apunta.
El internacional acumula 101 tantos en cuatro años y medio como profesional. Aun así, su filosofía es la misma que cuando fichó por el Valencia. «Cada año quiero marcar más goles que en los anteriores». Una meta que esta campaña, a poco que continúe con su progresión, conseguirá con la gorra. Los 15 tantos que lleva en Liga están muy próximos a su techo en Primera: 17 anotó en la 2003/04.
El único pero a su excelente campaña, por poner alguno, lo desvela el propio delantero. «Me falta conseguir alguno de falta». David ha demostrado ser un buen lanzador de golpes francos y, tras marcar desde el centro del campo en Riazor, quiere una pieza más para su colección. Un repertorio que, si de él depende, estará a disposición del conjunto de Mestalla durante mucho tiempo. «Otros equipos se pueden interesar por mí, pero como aquí no voy a estar en ningún sitio», dice antes de dejar las alturas y volver a pisar fuerte en el suelo.
El delantero, que firmó su quinto gol a los azulgrana en tres años, le ganó la partida a un Eto'o revolucionado
Tres temporadas en Primera División y cinco goles al Barça. Éstos son los registros de un David Villa que se está convirtiendo en una auténtica pesadilla para los azulgrana, especialmente para Víctor Valdés. En la reaparición de Samuel Eto'o tras su participación en la Copa de África, el asturiano se erigió en el protagonista del encuentro al aprovechar un regalo para devolver la emoción al campeonato.
En el partido de la primera vuelta disputado en el Camp Nou ya marcó un gol con la colaboración de Valdés y otro al transformar el lanzamiento de una pena máxima. El año pasado, con el Zaragoza, abrió el marcador en el encuentro que tuvo lugar en la Ciudad Condal y que los azulgrana lograron remontar (4-1). Pero tal vez su tanto más importante fue el de la temporada 2003/04, también en las filas del cuadro aragonés: fue de penalti en la ida de los cuartos (0-1), el Barça acabó eliminado y finalmente los de Víctor Muñoz se alzaron con el título tras batir en la final al Real Madrid.
Duelo eléctrico con Puyol
Villa, quien con Carles Puyol protagonizó el duelo más interesante del encuentro, intervino poco en el juego debido a los pocos balones en condiciones que le sirvieron sus compañeros, que se preocuparon más de defender que de atacar. Pero cuando apareció siempre lo hizo con mucho peligro. En el minuto 21 asistió a Regueiro con un magistral pase en profundidad, pero el sutil disparo del uruguayo, que superó a Valdés, se perdió por escasos centímetros. Y en el último de la primera mitad, decidió el encuentro con una talentosa vaselina. El otro remate peligroso del delantero no llegó hasta el descuento de la segunda, con un potente disparo de falta que desvió con acierto Valdés.
David Villa está de enhorabuena, por múltiples razones. A saber: 1. Por ser el goleador de moda en el fútbol europeo; 2. Por llevar 14 goles en Liga, uno más gracias al impresionante tanto marcado anoche al Deportivo. 3. Por ser, por todo ello, un indiscutible de Luis Aragonés para el Mundial de Alemania 2006….y añadimos una más, la cuarta. Por haber marcado su tanto número 101 desde su llegada al Sporting de Gijón en su incorporación al fútbol profesional. Esta temporada ya suma 17 goles; 14 en Liga, dos en Copa del Rey y uno en la UEFA Intertoto Cup. Esas cifras se suman, en su trayectoria en el Sporting, a los 13 marcados en la temporada 00/01; en la campaña posterior el ‘Guaje’ sumaría 19, y en la última en las filas del conjunto de Mareo convertiría otros 20. En el Real Zaragoza, sus cifras también son espectaculares; en la temporada 03/04 nuestro futbolista marcaría 17 y en la posterior 15. En total, 84, a los que se suman los 17 de esta campaña. O lo que es lo mismo, David ya ha superado la mítica cifra del centenar en seis temporadas.
Un sobergio gol de Villa consuma la 'revancha' por la eliminación copera
El Valencia se vengó ante el Deportivo de su eliminación en la Copa del Rey devolviéndole el golpe en la Liga con una victoria por la mínima en el estadio de Riazor (1-0) en un duelo sin incidentes en las gradas, pero con polémicas decisiones arbitrales, que decidió la magia de David Villa.
Después de tantas oportunidades para conocerse en las últimas tres semanas, Deportivo y Valencia dejaron los típicos tanteos iniciales para otra ocasión y se pusieron manos a la obra desde que el colegiado madrileño Rubinos Pérez, al que le tocó un rol complicado tras las controversias de la Copa, pitó el inicio. Quique Sánchez Flores y Joaquín Caparrós dispusieron desde el banquillo planteamientos contrapuestos, y mientras los valencianos se propusieron llevar la iniciativa, los coruñeses, después de un tímido impulso inicial, se conformaron con presionar la salida del balón de los levantinos y esperar a la contra.
El Valencia fue el primero que advirtió de su potencial en una falta lanzada por David Villa, que tuvo el estilete preparado toda la noche, pero José Francisco Molina le respondió desviando el esférico al palo con una excepcional intervención. La respuesta del Deportivo fue inmediata a través de un contraataque lanzado por el cántabro Pedro Munitis, que colgó el balón al segundo palo para que Víctor Sánchez recortara ante Moretti y, con Santiago Cañizares batido, se encontrara también con el poste cuando todavía no se habían superado los diez minutos de juego.
Tras una breve tregua, Villa se repuso del primer golpe y sorprendió a Molina con un disparo desde el centro del campo que enmudeció Riazor y generó aplausos incluso entre sus rivales. Con todo lo que había pasado en la eliminatoria de Copa del Rey, tres minutos después del tanto valencianista, en el veinticinco, Rubinos demostró tanta personalidad como rigurosidad para señalar un dudoso penalti por mano de Albiol, que el Deportivo fue incapaz de aprovechar pese a que dispuso de dos lanzamientos.